Con este nombre se conoce a todo tipo de -juegos sexuales caricias, besos, abrazos, miradas o masturbación- sin que haya penetración, lo cual no quiere decir que esté apartado del orgasmo. El término es nuevo, y la limitación sólo está en la imaginación. Para algunos se trata de un juego, de formidable excitación sexual, que antecede a la culminación del encuentro amoroso, es decir, a la penetración, y con ello el orgasmo. Pero para muchos otros es algo distinto, donde se ponen a prueba imaginación y deseo que pueden llevar a la pareja a estados tan gratificantes como la penetración, o más.
En el petting se pueden utilizar manos, boca, lengua o cualquier otra parte del cuerpo que se desee utilizar en el contacto físico mediante roces, besos, caricias o lo que la creatividad permita. para muchos jóvenes es la práctica del sexo que no culminará en un embarazo no deseado, principalmente cuando no se tienen a la mano métodos anticonceptivos o no se quiere recurrir a ellos. Otras razones pueden ser miedo a contraer alguna infección o el deseo de conservar el himen intacto hasta la noche de bodas.
Este dato es muy interesante ya que nos permite saber en que lugar exactamente y de que tiempo dispone para su ejecución, especificamente los jovenes, aunque estos no los los unicos que los practican. Lo cierto es que el petting es motivo de investigación en todo el mundo, de ahí que ahora se conozcan estadísticas muy interesantes que señalan que la franja de edad en la que la práctica es más común se encuentra entre 14 y 29 años, y que el promedio de edad en la que hombres y mujeres inician sus relaciones sexuales —siendo parte de las mismas el coito— es a los 14.4 años de edad.
En Estados Unidos 82% de los jóvenes universitarios han declarado haber experimentado el petting, y 40% de las chicas y el 50% de los chicos han llegado al orgasmo mediante su práctica. En Eslovenia 43% de los adolescentes lo llevan a cabo y en Corea, 42%, sólo por citar algunos ejemplos.
Sexo seguro
En ciertas parejas existen razones morales o religiosas por las que se desea tener experiencias sexuales sin llegar al coito, hasta que formalicen en matrimonio su relación. Sea cual sea el motivo, el petting requiere amplia comunicación entre los miembros de la pareja, de manera que lo que cada uno hace sea de agrado para ambos. Para ello es importante poder expresar sin miedo lo que a cada uno le gusta hacer o que le hagan, o incluso aquellas prácticas que claramente le desagradan.
Igualmente puede ayudar a superar problemas de vaginismo, el cual se entiende como la imposibilidad de la realización del acto sexual por contracción involuntaria de los músculos de la vagina. Este hecho se produce sin que la mujer lo desee ante una inminente penetración e, incluso, al intentar introducir un dedo o cuando es explorada por el ginecólogo. Queremos dejar claro que pese a que la mujer desea conscientemente el contacto con su compañero, inconscientemente intenta impedirlo al contraer los músculos vaginales y bloquear el sistema de lubricación vaginal.
De acuerdo a sexólogos y ginecólogos, este trastorno se debe al juicio preestablecido de que las relaciones sexuales son experiencias negativas, sucias, dolorosas o peligrosas, aunque es común también en quienes han sufrido o han sido testigos en la infancia de abuso sexual. Cabe destacar que la mujer con vaginismo, pese a que teme a la penetración, disfruta el juego amoroso y es capaz de experimentar orgasmos mediante la estimulación manual u oral del clítoris.
Es bueno hacer un reconocimiento especial sobre la utilidad que puede darse al petting para que algunas mujeres superen problemas de frigidez, entendiendo ésta como la indiferencia que acusan hacia las relaciones sexuales. Si bien su origen se debe generalmente al impacto emocional que puede causar una experiencia negativa, también deben considerarse —aunque en pocas ocasiones— a problemas de salud, como vaginitis (inflamación de la vagina), endometriosis (cuando la capa de tejido que cubre al útero se forma fuera de éste), anomalías en la glándula tiroides, diabetes y desórdenes en el sistema nervioso. Asimismo, la falta de excitación puede estar asociada a la administración de anticonceptivos orales, antihipertensivos (controlan la presión arterial alta), antidepresivos y/o ansiolíticos (disminuyen la ansiedad), o bien, haberse sometido a cirugía como mastectomía (extirpación de seno).
Particularmente en el hombre, la ansiedad puede generar problemas de erección y/o imposibilidad para poder realizar la penetración en la mujer, o incluso no permitir la suficiente concentración sensorial necesaria en la experiencia sexual para que la misma sea excitante. Al llevar a cabo esta práctica conocerá sus grados de excitación y como paulatinamente puede tener control sobre su estabilidad emocional para que pueda tener una correcta erección y, por tanto, una penetración satisfactoria.
No obstante, la ansiedad puede afectar a ambos miembros de la pareja, ya que —en muchos casos— es provocada por la excesiva preocupación por ser un buen amante que sea incapaz de lograr que la contraparte llegue al orgasmo y/o que éste pueda repetirse. Esta obsesión generalmente responde a ideas que provienen de mitos populares sobre la sexualidad o ejemplos de la pornografía, referentes a la capacidad sexual del hombre, o la posibilidad de alcanzar múltiples orgasmos en la mujer.
Aprender a ser mejor
Los investigadores al respecto indican que el petting se puso muy de moda en los años 70 del siglo pasado, cuando se dieron a conocer los estudios realizados por los sexólogos estadounidenses Master y Johnson.
Finalmente, es claro que la pareja decide en qué momento finaliza el juego erótico y si se continúa hasta que uno, o los dos, alcancen el orgasmo. Centrar la experiencia sexual en la penetración es limitar las oportunidades de disfrutar de las grandes posibilidades de la sexualidad.













